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8 de septiembre de 2026
La posible pérdida del Estatus de Protección Temporal para unos 170,000 salvadoreños en Estados Unidos no solo amenaza con alterar la vida de miles de familias, sino que también podría tener consecuencias económicas para el país, debido al aporte que esta comunidad realiza cada año.
De acuerdo con cifras citadas por CNN en Español, los salvadoreños protegidos por el TPS generan alrededor de $5,400 millones de dólares anuales para la economía estadounidense y contribuyen con unos $1,500 millones de dólares en impuestos federales, estatales y locales.
Los datos provienen de estimaciones de la Alianza Nacional para el TPS y FWD.us, organizaciones que han documentado la participación económica de los beneficiarios salvadoreños ante la posibilidad de que el programa llegue a su fin el próximo 9 de septiembre.
El impacto se refleja principalmente en el mercado laboral. Unos 152,000 salvadoreños beneficiarios del TPS forman parte de la fuerza laboral estadounidense, con una presencia importante en sectores como la construcción, mantenimiento de edificios, transporte, manufactura y servicios de alimentación.
Una comunidad con décadas de aporte
El TPS fue otorgado a los salvadoreños en 2001, después de los terremotos que golpearon al país centroamericano. Desde entonces, miles de beneficiarios han permanecido durante más de dos décadas en Estados Unidos, donde han trabajado, adquirido viviendas, creado negocios y formado familias.
CNN en Español recoge los testimonios de salvadoreños que llegaron al país hace más de 25 años y que construyeron allí buena parte de su vida profesional y familiar.
Uno de ellos es Nilson Cañenguez, empresario salvadoreño radicado en el área de Washington. Llegó a Estados Unidos en 1999 y obtuvo el TPS en 2001. Trabajó en construcción y participó en proyectos como el centro de visitantes del Capitolio y la reconstrucción del Pentágono tras los atentados del 11 de septiembre.
Con los años creó compañías de transporte y construcción, llegó a tener unos 250 empleados y posteriormente trasladó parte de sus operaciones al sector inmobiliario. Actualmente mantiene empresas tanto en Estados Unidos como en El Salvador.
El caso de Cañenguez refleja el proceso de integración económica de muchos beneficiarios que inicialmente recibieron el TPS como una protección temporal, pero terminaron construyendo negocios, empleos y patrimonio en Estados Unidos.
El dinero también se mueve en las grandes ciudades
El aporte económico de los salvadoreños con TPS se concentra especialmente en algunas de las principales áreas metropolitanas del país.
Las estimaciones citadas por FWD.us sitúan en $965 millones de dólares la contribución anual de estos trabajadores a la economía del área de Washington D.C.; en $668 millones de dólares en Nueva York; $590 millones de dólares en Houston; $555 millones de dólares en Los Ángeles y $239 millones de dólares en Dallas-Fort Worth.
Además, más de 150,000 niños ciudadanos estadounidenses tienen al menos un padre beneficiario del TPS salvadoreño, lo que significa que una eventual pérdida de la protección migratoria también tendría repercusiones sobre hogares estadounidenses.
Impacto en las remesas
El eventual fin del TPS también podría repercutir en las remesas que los salvadoreños envían a su país de origen. El Salvador mantiene una fuerte dependencia de estos recursos: estimaciones citadas en el reporte señalan que las remesas representan entre 24% y 26% del Producto Interno Bruto del país.
Manuel Orozco, especialista en remesas del Diálogo Interamericano, calcula que los salvadoreños con TPS representan aproximadamente 15% de quienes envían remesas desde Estados Unidos. El eventual retorno de una parte de esta población podría reducir el flujo de dinero hacia sus familias en El Salvador.




